22 jun. 2017

Am Rand

Terminaron las solemnes conferencias, los seminarios llenos de almas consolidadas, que en ese momento y por obra de las emanaciones de su boca ya estaban modelando el futuro. Terminó la armonía motorizada bajo la batuta de la gran hormiga roja. Entonces todos los becarios por la salvación del mundo se despeinaron, se quitaron algo de ropa y se tiraron al lago. ¡Lo de bien que debía caer un chapuzón luego de tanta parsimonia veraniega!

¡Cómo los envidiaba entonces! Y no sabía qué envidiaba más: si la ceremonial frescura que había impregnado de esperanza los salones o los pueriles chapoteos de los elegidos bajo un sol condescendiente  y puro.

"Ich bleibe immer am Rand", escribió en su cuaderno, hasta donde salpicaron unas gotas los alegres nadadores, sin notar siquiera la ruptura entre ellos y su observadora. Con tal de no agrandar la extrañeza se quitó los zapatos y hundió los pies en el agua. Ellos se alejaron de la orilla hasta que sus voces fueron un murmullo que la adormilaba.

No habría revelaciones ni golpes de timón ni encrucijadas. Ella nunca saltaría y los hijos del mundo nunca vendrían a buscarla.

11 ene. 2016

El último acto de magia de David Bowie

No podía simplemente desaparecer de la escena pública hasta que un señor anónimo de bata blanca leyera un certificado de defunción o algún familiar tuiteara su consternación. No podía irse sin representar y compartir la agonía, sin una última mueca, sin un último baile impertinente, sin matar al Major Tom.

No sin angustia, como el personaje de Lazarus, escribió la línea final como último acto de desacato, antes de volver a la oscuridad. Tony Visconti lo resume: "His death was no diferent from his life - a work of art."

Genial hasta en la despedida, tanto que uno casi espera el milagro al cuarto día. Ain't that just like him?



1 ene. 2016

Propósitos

1. Devolverle su valor/dignidad a la vida interna.
2. Ser un factor de felicidad para quienes importan.
3. Todo lo demás es presupuesto o consecuencia de las anteriores.

Amén.

7 may. 2014

El día del rayo (M. A. Diosdado)

Lo recuerdo como si fuera entonces. Caminaba por la calle M. A. Diosdado pensando en mis asuntos mundanos de siempre. Iba aprisa, pues el aire olía ya a tierra húmeda. Era un día como cualquier otro que se convirtió en un día como cualquier otro día de lluvia: propicio para correr sin pensar en nada. Y en eso estaba cuando me golpeó. No escuché ruido alguno, no supe de dónde vino. Sólo llegó ante mí su luz explosiva y la sentí recorrer mi espalda desde la coronilla. Y ahí, fuera del tiempo, pensé por primera vez que moriría.

Entonces, mi querido nieto, empezó este largo día. Así que no llores. Yo estaría contento si ese día hoy por fin se terminara.

24 ene. 2014

Duda

Un día hicimos del tacto
un ardid minucioso
vislumbramos el reino del
por siempre un día
dudaste tú pobre mortal
y yo pobre mortal no
pude soportarlo.


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