3 ene 2008

La vigilia

Lucha de la conciencia contra sí misma en el campo de batalla del cuerpo. La vigilia es un encaramiento con el tiempo y con la vida propia en la que éste se derrama. El cuerpo insomne se planta como un soldado, como un estoico centinela frente a las acometidas del hipnótico rostro de la muerte.
Constante y sin hacer aspavientos, cada noche la muerte ensaya su irrupción en nuestra vida, por eso es que si muriéramos durmiendo probablemente no opondríamos resistencia, porque el sueño y la muerte se confunden en nosotros; porque el dormir es la experiencia amable del morir; es la persistente domesticación que la muerte obra sobre nosotros.

24 dic 2007

Vida y muerte según Kurosawa

Tres alpinistas caminan perdidos en medio de una tormenta de nieve que los ha azotado por días. Sus pasos en busca del añorado campamento se alentan cada vez más por obra del congelamiento que va imperando en todo su cuerpo. Apenas pueden verse los fatigados rostros a través de una espesa niebla helada que los rodea. Apenas puede uno distinguir sus figuras. La niebla espesa casi se adueña también de la pantalla, sin alcanzar a ocultar, sin embargo, la desesperación rendida que encarnan esas tres caras heladas.

26 nov 2007

El hastío

“Cansado de vivir, con miedo a la muerte,
mi alma está dispuesta a todos los naufragios,
semejante a un esquife, juguete de la mar”.
-Paul Verlaine.


“La vida se crea en el delirio y se deshace en
el hastío.”
-E. M. Cioran.
Negación o contraposición al impulso vital, al instinto de lucha y de transformación, el hastío, sin embargo, no es un atentado contra la vida sino la resignación ante el absurdo de la misma. Sólo se aflige y se atormenta por el enigma de su vida aquel cuyas aspiraciones se han visto recurrentemente humilladas. El que aún se esmera en encontrar el sentido de la vida puede desesperar al grado de atentar contra ella. No puede caer en desesperación el que no tiene, en principio, una esperanza que perder.

19 nov 2007

El otro

“La distancia que hay de cuerpo a cuerpo
es tan grande como la que hay de alma a alma”.
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“Eloísa, Perséfona, María,
muestra tu rostro al fin para que vea
mi cara verdadera, la del otro,
mi cara de nosotros siempre todos,
cara de árbol y de panadero,
de chófer y de nube y de marino,
cara de sol y arroyo y Pedro y Pablo,
cara de solitario colectivo…”

-Octavio Paz.
Por género próximo y diferencia específica el otro es el ser que no soy. Y sin embargo es él quien afirma mi ser propio, el garante de mi propia existencia. Más aún, como límite de mi voluntad y mis verdades, me moldea, le da forma a lo que soy. Censor inmisericorde o mártir abnegadísimo, me crezco o me someto hasta donde lo fomenta su presencia.

5 nov 2007

El ego

Frente al mundo no es más que un chiquillo retraído y asustadizo, que busca un cálido acercamiento a la vez que lo rehuye. No sólo el mundo sino también los otros se esconden demasiado lejos para su vista miope, y tras las altas tapias del vacío que él mismo ha construido. A salvo en su guarida, el ego se propone ir más allá de sí. Se asoma por la ventana y, tras un buen vistazo, comienza a hablar sobre el mundo y los otros. Se convierte entonces en un observador remoto, como un astrólogo fascinado con la lejanía de los cuerpos celestes a los que intenta capturar con un poderoso telescopio.