Lucha de la conciencia contra sí misma en el campo de batalla del cuerpo. La vigilia es un encaramiento con el tiempo y con la vida propia en la que éste se derrama. El cuerpo insomne se planta como un soldado, como un estoico centinela frente a las acometidas del hipnótico rostro de la muerte.
Constante y sin hacer aspavientos, cada noche la muerte ensaya su irrupción en nuestra vida, por eso es que si muriéramos durmiendo probablemente no opondríamos resistencia, porque el sueño y la muerte se confunden en nosotros; porque el dormir es la experiencia amable del morir; es la persistente domesticación que la muerte obra sobre nosotros.